MEMPLEO

Entrevista a Antonia Martínez

Antonia Martínez comenzó a trabajar con nosotros como técnico de integración social, en marzo de 2021, en el proyecto de Enclave Laboral, herramienta legal que permite el tránsito de un trabajador con discapacidad, de un Centro Especial de Empleo a una empresa del mercado ordinario. Hemos querido que comparta con nosotros las dificultades y beneficios que para ella observa en la legislación actual.

¿Cómo ha sido tu incorporación en MEMPLEO? ¿Cuál es tu trabajo en la entidad?

Me incorporé a la organización, a través de la bolsa de empleo de INSERTA, de la Fundación Once. Desde allí, estudiaron mi perfil profesional y vieron que se ajustaba al puesto de trabajo.

En la entrevista que me hicieron, me explicaron que MEMPLEO, una asociación sin ánimo de lucro que había creado un Centro Especial de Empleo, buscaba una Integradora Social para el desarrollo de un proyecto financiado por la Fundación Once. El objetivo era crear un Enclave Laboral, como herramienta para dar oportunidades de trabajo a las personas con discapacidad, en especial con problemas de salud mental.

El proyecto me pareció muy interesante y consideré que podría encajar en el puesto, ya que tengo cuento con experiencia en el contacto con empresas.

Mi trabajo consiste, por un lado, en contactar con empresas para que conozcan qué es MEMPLEO y qué es un Enclave Laboral, así como los beneficios y ayudas que pueden obtener con éste. Por otro, realizo el seguimiento y apoyo al mismo y a las personas que forman parte de él. En principio, contamos con uno que ha dado la posibilidad a 5 trabajadores de incorporarse al mercado normalizado durante la vigencia del mismo.

¿Crees que los CEE son necesarios para la inserción de personas con discapacidad, especialmente en salud mental?

Los CEE cumplen una importante función en relación a la integración real de las personas con discapacidad. Trabajar desarrolla en la persona el sentimiento de pertenencia y normalización en la sociedad, es uno más, no sintiéndose diferente o excluido por su discapacidad.

Los CEE, permiten dar apoyo en el desarrollo de las capacidades, el refuerzo en hábitos, cumplimiento de horarios, responsabilidades…, de ese modo, las personas con discapacidad realizan un trabajo productivo y remunerado, sirviendo en muchas ocasiones, de trampolín para la incorporación al mundo laboral ordinario.

¿Piensas que siguen existiendo prejuicios en la empresa normalizada a la hora de contratar a una persona con problemas de salud mental?

Creo que lo diferente, lo desconocido siempre incomoda. La enfermedad mental ha sido durante mucho tiempo un tabú, relacionada con estereotipos, prejuicios… considerando que el enfermo mental es impredecible, incapaz de controlar emociones, acciones…. Conceptos totalmente erróneos.

En mi opinión y desafortunadamente, siguen existiendo prejuicios a la hora de contratar a personas con problemas de salud mental. Todavía queda mucho camino por recorrer para una real inserción, de hecho, es la discapacidad con el mayor número de desempleados.

Ahora bien, reconozco que en la medida en que las empresas tienen un mayor conocimiento y experiencia con trabajadores que tienen un problema de salud mental, estos prejuicios van desapareciendo.

¿Qué opinas de los enclaves como herramienta para saltar al mercado normalizado?

La legislación que regula el Enclave laboral, R. Decreto 290/2004 del 20 de febrero, permite conseguir beneficios tanto para la persona con discapacidad, que puede demostrar sus competencias en la empresa ordinaria, como para la empresa, que puede conocer las capacidades de potenciales trabajadores, además de los beneficios económicos que implica contratar a un trabajador del enclave, tal y como lo regula la normativa, como la exención a la seguridad social o subvenciones para la adaptación al puesto de trabajo entre otras.

A pesar de estas ventajas, la regulación del enclave establece unos requisitos muy exigentes, que han supuesto un obstáculo para su implantación. Y es que en numerosas ocasiones se ha sentido como una figura poco ágil e inflexible.

Un ejemplo de ello, lo tenemos en el número de trabajadores con discapacidad, 5, que forman el enclave, en caso de que las empresas cuenten con una plantilla de más de 50 trabajadores. En estas ocasiones ese número les parece excesivo, por lo que es el principal motivo de rechazo de cara a plantearse llevarlo a cabo.

Por otro lado, la poca elasticidad que presenta, a la hora de sustituir a las personas con discapacidad que lo forman, en caso de bajas y otras circunstancias, también supone un problema importante.

El éxito de una figura como el enclave, depende de que se pueda adaptar a las circunstancias de las personas con discapacidad que pueden formar parte del mismo. Esto facilitaría a las empresas ordinarias su uso, ya que permitiría ir solucionando los problemas conforme van surgiendo.

¿Cómo mejorarías el sistema para conseguir una mayor integración laboral de las personas con problemas de salud mental?

Ante todo, cambiar la mentalidad, romper con los prejuicios tanto por parte del empresario como de la sociedad en general.

Para ello habría que hacer más hincapié en la información, el asesoramiento las empresas, campañas de publicidad positivas dirigidas a la población, mostrando experiencias reales de inserción laboral en puestos de trabajo relevantes… Por otro, desde el empoderamiento a las personas con problema de salud mental, reforzando hábitos y responsabilidades.

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